Carta para mi novia: cómo escribirla y tres ejemplos

Resumen: la carta que tu novia va a guardar no es la más bonita ni la más larga, sino la que solo podías escribir tú. Aquí tienes cómo escribirla en cinco partes, tres cartas completas para adaptar (para cualquier día, para cuando lleváis poco y para cuando ha sido una mala época), lo que conviene quitar y cómo dársela para que la lea con calma.

Lo que hace que una carta se guarde

Las cartas que acaban en una caja de zapatos durante veinte años tienen algo en común: momentos concretos, con sitio y fecha; algo que no le habías dicho nunca; y un final pequeño y cierto. Las que se olvidan están llenas de frases que podría haber escrito cualquiera: «eres lo mejor que me ha pasado», «no sé qué haría sin ti».

Una prueba rápida: si cambias su nombre por el de otra persona y la carta sigue funcionando, todavía no es su carta.

Cómo escribirla, en cinco partes

  1. Empieza por un recuerdo. No por «querida»: por una escena. «La noche que se fue la luz en tu piso y cenamos con la linterna del móvil».
  2. Cuéntale lo que pensaste la primera vez que la viste, aunque ahora te dé vergüenza. Sobre todo si te da vergüenza.
  3. Tres cosas suyas que nadie más nota: cómo se recoge el pelo cuando se concentra, la voz que pone al hablar con su perro, cómo te coge del brazo al cruzar.
  4. Algo que admiras y no le reconoces: cómo trata a su familia, cómo se enfrenta a su trabajo, lo valiente que fue en algo. A las chicas les dicen muchas cosas sobre su aspecto y muy pocas sobre quién son.
  5. Termina con algo pequeño y verdad. «Quiero seguir discutiendo contigo qué peli ponemos» le gana a «te querré toda la vida».

Carta para tu novia, para cualquier día

[Nombre]:

No es tu cumpleaños ni nuestro aniversario. Te escribo porque esta mañana, cuando te has ido, me he quedado mirando tu taza en la mesa y he pensado que no te digo lo suficiente lo que me importas.

Me acuerdo de [primer recuerdo: dónde os conocisteis o la primera cita]. Llevabas [detalle], y pensé [lo que pensaste]. Todavía me pasa.

Me gusta cómo [cosa suya 1], que [cosa suya 2] y que [cosa suya 3]. Son tonterías, pero son mis tonterías favoritas.

Y hay algo que no te he dicho nunca: admiro cómo [algo que admiras]. De verdad. Me haces querer ser mejor.

No te prometo nada grande. Te prometo [plan pequeño y concreto].

Te quiero.

[Firma]

Carta para tu novia cuando lleváis poco

[Nombre]:

Llevamos [tiempo] y ya sé que te escribo demasiado pronto. Me da igual.

Desde [primera cita], me descubro pensando en ti en los momentos más tontos: en la cola del súper, en el metro, cuando suena [canción]. Me pasa mucho con [algo que dijo o hizo], que todavía me hace sonreír.

No sé dónde vamos a llegar. Lo que sí sé es que me apetece mucho averiguarlo contigo.

¿El sábado [plan]?

[Firma]

Si todavía no sois novios y quieres pedírselo, tienes ideas en cómo pedirle que sea tu novia.

Carta para tu novia después de una mala época

[Nombre]:

Estos meses no han sido fáciles, y lo sabes mejor que yo. [Lo que ha pasado, en una frase, sin culpas].

Quiero darte las gracias por [algo concreto que hizo]. Y pedirte perdón por [algo concreto, si toca]. No busco que me digas nada: solo quería que lo supieras por escrito.

Cuando pienso en nosotros, no pienso en estos meses. Pienso en [recuerdo bonito], en [otro recuerdo], en cómo [algo vuestro]. Eso es lo que somos.

Quiero que volvamos a [plan]. Y quiero hacerlo mejor.

Te quiero.

[Firma]

Lo que conviene quitar

  • Las frases de internet copiadas enteras. Si las busca, las encuentra.
  • Hablar solo de su cuerpo o de lo guapa que es. Una línea, bien; la carta entera, no.
  • Los reproches disfrazados: «aunque a veces no me entiendes…». Hoy no.
  • Las promesas imposibles. «Siempre», «nunca» y «toda la vida» pesan menos que un plan para el mes que viene.
  • Pedir algo a cambio. Una carta no es una negociación.

Si te faltan palabras, tienes ideas en frases para mi novia y en frases de te quiero.

Cómo dársela

  • Que la lea a solas o contigo, pero sin público. Y sin prisa: no se la des cuando se va a trabajar.
  • A mano tiene tu letra, que va a guardar. Escríbela antes en sucio.
  • En el móvil puede ir con vuestras fotos y abrirse a la hora que elijas, por ejemplo cuando ella esté de viaje o al despertarse.
  • Escondida: en su libro, en el bolso, en la maleta. Que se la encuentre.

Para fechas concretas tienes cartas pensadas para cada una: carta de aniversario y carta de Navidad para mi novia. Y si es para él, carta para mi novio.

Cómo lo hacemos nosotros

Carta para tu novia en el móvil: la etiqueta con su nombre escrita a mano que abre el regalo

En «Un te quiero» la carta es lo último que se abre: antes aparecen, de una en una, cinco razones concretas por las que la quieres y vuestras fotos a pantalla completa. Si no sabes cómo empezar, te damos propuestas de saludo, cuerpo y despedida para reescribir a tu manera, y lo ves entero antes de pagar.

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Ver «Un te quiero» · o abre uno de ejemplo

Preguntas frecuentes

¿Qué le escribo a mi novia en una carta?

Un recuerdo vuestro con detalles, lo que pensaste la primera vez que la viste, tres cosas suyas que nadie más nota, algo que admiras de ella y un final pequeño y cierto.

¿Cómo empiezo una carta para mi novia?

Con una escena, no con un saludo: «¿Te acuerdas de la noche que…?». Engancha más que «querida» y la sitúa enseguida.

¿Cuánto tiene que ocupar?

Lo que necesites para decir algo de verdad. Una cara de folio suele bastar; mejor corta y concreta que larga y genérica.

¿Es mejor a mano o en el móvil?

A mano tiene tu letra; en el móvil puede ir con vuestras fotos y abrirse cuando elijas. Las dos funcionan si lo que escribes es tuyo.

¿Qué le escribo si estamos pasando una mala racha?

Algo que agradeces, una disculpa concreta si toca, los recuerdos que os definen y un plan para volver a estar bien. Sin reproches y sin pedir respuesta.